Añadas
Añada/diario de cosecha
2025
Añada 2025
Otra vez la montaña nos cuidó. El invierno 2024 volvió a dejar buena nieve en altura, parecida a la del año anterior, y eso, después de tanto pedir agua, ya empieza a sentirse como una costumbre que no queremos perder.
Pero el final del invierno trajo una señal que no veíamos venir. Aparecieron varios zondas, cálidos y secos, que levantaron las temperaturas antes de tiempo y despertaron a la vid entre diez y quince días antes de lo normal. El ciclo arrancó apurado, y ese apuro nos marcó la cancha todo el año.
La primavera transcurrió dentro de lo esperado. Hubo una helada a fines de septiembre, pero de baja magnitud, sin daño que lamentar. Días soleados con máximas por arriba de los 30 grados y noches frescas, esa amplitud térmica que tanto le gusta a esta zona.
“Y entonces llegó el verano, y llegó con todo.”
Enero y febrero trajeron olas de calor por encima de las temperaturas históricas. Hay una creencia bastante difundida de que el calor extremo apura la madurez, pero la verdad es la contraria. Cuando el termómetro se dispara, la planta se defiende, cierra sus estomas, frena su metabolismo y entra en una especie de letargo. El azúcar avanzó rápido en las primeras semanas, pero la madurez fisiológica, la de las semillas, los taninos, ese punto interno del grano, se quedó atrás. Fue clave el manejo fino del riego para sostener a la planta sin estresarla.
“Veíamos uvas que en azúcar ya estaban, pero por dentro todavía pedían tiempo. La tentación de cosechar estaba ahí golpeando la puerta. Decidimos esperar, como tantas veces nos enseñó este lugar.”
Y la espera valió. A mediados de marzo entró un frente fresco con las lluvias habituales de la región, bajaron las temperaturas y la madurez volvió a acomodarse al ritmo de un año normal. Como se comentó por todo el valle, fueron casi dos cosechas en una, un arranque cálido y apurado y un final fresco y paciente. Bajamos el ritmo, recorrimos el viñedo día por día, y dejamos que cada variedad y cada sector encontrara su punto. Cuidamos mucho la calidad y la cantidad, prestando especial atención al deshoje, a las concentraciones y al momento exacto de cosecha, que se adelantó cerca de dos semanas respecto de lo habitual.
“Con trabajo y control logramos una muy buena cosecha, tanto en calidad como en cantidad. No es poca cosa después de un verano que nos quiso apurar de todas las formas posibles.”
Los vinos de esta añada llevan la firma de su clima partido en dos. Concentración real de fruta y color profundo, frescura y acidez natural del tramo final. Taninos estructurados pero vivos, y tal vez un punto menos de alcohol que otros años, algo que celebramos. Son vinos que prometen guarda y que, como estamos acostumbrados, van a mostrar su verdadera cara con el tiempo, cuando baje su braveza y la barrica termine de hacer su parte.
“Cada cosecha es única y esta no fue la excepción. La naturaleza nos cambia las reglas todos los años; nuestro trabajo es seguir aprendiendo a leerlas, medir, registrar y, sobre todo, caminar el viñedo. Lo demás lo pone el lugar.”
Agradecemos y damos la bienvenida al equipo a Renzo Menegozzi gran nueva adquisición a la flia. El hermano menor que siempre quise aunque los genes digan lo contrario. Se sumo en la parte mas dura del año y nos ayudo a aliviar estrés y traer mas alegría al equipo. ¨puede ser que haya roto algo en su primer dia de trabajo muy valioso, pero si algo fundamental tiene es que los errores no se camuflan, asi trabajamos nosotros, honestos y sabiendo que el humano es la porción mas grande de la esquema de Terroir. Asi me di cuenta que el era lo que necesitábamos! Avanti hermano.¨
